Las expectativas y ahorros depositados por numerosos agricultores keniatas en el cultivo del arbusto Jatropha curcas, con destino a la producción de biodiésel, se han truncado con el desplome del precio de la semilla, que ha pasado de 10 dólares el kilo a 50 centavos. No obstante, los analistas auguran un repunte que puede volver a llevar la esperanza a zonas muy pobres de Kenia.
Un reportaje de John David Bwakali para Inter Press Service desvela que la caída en el precio de los biocombustibles ha ocasionado enormes pérdidas a agricultores de zonas desfavorecidas de Kenia que habían confiado en el cultivo y la venta de semillas de Jatropha curcas como materia prima para la elaboración de biodiésel en este país africano.
El propio Gobierno de Kenia y varias ONG, empresas y organismos científicos internacionales impulsaron hace años el cultivo de esta planta a través del programa Kenia Eco-Energy, que inicialmente tuvo éxito y permitió a los agricultores duplicar y hasta triplicar sus ingresos habituales. En Ngurumani, un pequeño pueblo en el valle de Rift, la venta de las semillas de jatropha para la producción de biodiésel tuvo un impacto positivo inmediato sobre la reducción de la pobreza y el hambre en la región.
Los agricultores que antes sembraban sólo con fines de consumo alimentario en los hogares, empezaron a vender semillas incluso a 10 dólares el kilogramo. Pero su suerte cambió a partir de abril de este año, cuando los precios de los biocombustibles se desplomaron repentinamente y el kilo de semillas pasó de los 10 dólares mencionados a los 0,5 dólares.
Según informaciones de IPS, las compañías de investigación sobre biocombustibles, los productores y las ONG que apoyan su producción habían creado una demanda artificialmente alta de semillas, lo cual derivó en una elevada estructura de precios que no pudo mantenerse a largo plazo en un mercado abierto.
Señalan, además, que el desarrollo de marcos políticos regulatorios y la infraestructura local han retrasado su implantación más tiempo del estimado. Como resultado, Kenia tiene pocas plantas de procesamiento de biocarburantes, que realizan grandes esfuerzos para acompasar su producción con la del suministro de semillas. Muchos agricultores no pueden afrontar los costos de transportar sus semillas hasta la fábrica más cercana. Son los mismos que depositaron sus pocos ahorros para plantar árboles que produzcan semillas y que ahora han perdido sus inversiones.
A pesar de todo, los expertos consultados por IPS transmiten optimismo y pronostican que la demanda de biocombustibles se incrementará en un futuro cercano. Para ello echan mano de una producción mundial que pasó de 1.000 millones de litros en 2000 a 6.000 millones en 2006. Si esta tendencia continúa, aseguran, los cultivadores de semillas para biocarburantes pueden cosechar ganancias sustanciales en los próximos años.
Pero para que el cántaro de la lechera no se rompa, los productores rurales le han pedido cuentas al Ministerio de Energía, que prometió apoyar la producción de biocombustibles como estrategia de reducción de la pobreza. Recientemente aprobó políticas para alentar la construcción de refinerías de biocombustibles en áreas rurales y espera que la industria del biodiésel en el país aumente en un 30 por ciento los ingresos de los hogares para 2012.
John Kioli, director de la Fundación África Verde, una ONG con sede en Nairobi, recalca que es necesario invertir más dinero en la producción de biocombustibles a pequeña escala para revertir la tendencia a la baja en los precios.
Para conseguir una producción rentable y sostenible, las comunidades locales necesitan sus propias plantas de procesamiento para absorber las semillas disponibles en el lugar. El principio guía debería ser usar materia prima local para la producción local y para el consumo local.
Cuando los precios del grano suben a precios estratosféricos, causan hambre por escasez de alimento y se culpa a los biocombustibles. Pero cuando los precios bajan, vuelven a causar pobreza y hambre pero esta vez por no poder vender las cosechas… ¿también se culpará a los biocombustibles?
Algo falla en este esquema.
Fuente: Energías Renovables