Brasil destinará una cifra récord de 1.000 millones de reales (unos 415 millones de euros) a investigaciones sobre combustibles derivados de la caña de azúcar.
Un acuerdo sobre el financiamiento fue firmado a finales de marzo en Río de Janeiro entre el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la Financiadora de Estudios y Proyectos (FINEP) del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en una ceremonia a la que asistió el ministro de la cartera, Aloizio Mercandante.
Los recursos de las dos instituciones, los cuales se doblarán los valores actualmente destinados a las investigaciones en el área, serán concedidos entre 2011 y 2014 en la forma de créditos a proyectos de investigación beneficiados por el llamado Plan Conjunto de Apoyo a la Innovación Tecnológica Industrial de los Sectores Sucroenergético y Sucroquímico (Paiss).
El objetivo de este plan es fomentar proyectos de desarrollo, producción y comercialización de nuevas tecnologías industriales destinadas al procesamiento de la biomasa a partir de la caña de azúcar.
Brasil, el mayor productor mundial de etanol de caña de azúcar, ya cuenta con una flota que utiliza más el biocombustible que la gasolina y exporta a otros países la tecnología que ha desarrollado en más de cuatro décadas de investigaciones.