Científicos de las universidades de Illinois y de Berkeley, en Estados Unidos, utilizaron ingeniería genética para producir una nueva cepa de levaduras que reducen a la mitad el tiempo necesario para extraer biocombustibles de algas marinas.
Las levaduras son hongos microscópicos que tienen la posibilidad de descomponer diferentes moléculas mediante un proceso natural llamado fermentación. Lo singular de la nueva levadura es que es capaz de fermentar al mismo tiempo dos o más azúcares que se extraen de las algas rojas del Océano Pacífico y puede convertir esos azúcares en diferentes formas de alcohol que puede usado como energético, por ejemplo el bioetanol.
Este avance fue posible después de que los investigadores vieron que las levaduras normales trabajan primero consumiendo y fermentando la glucosa que tienen las algas marinas y, una vez que terminan con la glucosa, comienzan a disolver un segundo azúcar llamado celulosa.
Para reducir a la mitad de tiempo la producción de biocombustible los expertos en biotecnología hicieron modificaciones a los genes de la levadura original, pero además diseñaron un nuevo procedimiento de producción en dos pasos:
Primero someten el alga marina de la que extraerán el biocombustible a un proceso químico llamado hidrolización en el cual convierten la celulosa en celobiosa. Esto significa que el componente del alga marina que siempre se quedaba hasta el final del proceso (la celulosa) se modifica para ser un derivado más fácil de fermentar.
El segundo paso es colocar junto a las algas previamente hidrolizadas, la nueva cepa de levadura genéticamente modificada que se llama Saccharomyces cerevisiae y la cual puede fermentar al mismo tiempo la celobiosa y otros azúcares como la glucosa o la galactosa. Así se generan muchas moléculas con alto potencial de combustión y poca liberación de carbono.
La nueva cepa de levaduras genéticamente modificadas fue obtenida por el trabajo conjunto de dos equipos universitarios dirigidos por Yong-Su Jin, profesor de genómica y microbiología en la Universidad de Illinois. Él coordinó un equipo financiado por el Instituto de Energía y Biociencias de Estados Unidos, integrado por Suk Jin Ha, Wei Qiaosi, y Soo Kim Rin, de la Universidad de Illinois y Jonathan M. Galazka y Jamie Cate, de la Universidad de California, Berkeley.
Fuente: e! Science News
Imagen: Crónica