Dos compañías áreas y varios aeropuertos del Noroeste del Pacífico están uniendo esfuerzos para desarrollar en la región biofuel para aviones. El proyecto de evaluación, bautizado como Sustainable Aviation Fuel Northwest, es el primero de este tipo a nivel regional en los Estados Unidos. Ha sido cofinanciado por todas las partes implicadas y se espera finalice en unos seis meses.
La iniciativa integra a Alaska Airlines, The Boeing Company, Aeropuerto Internacional de Portland, Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma, Aeropuerto Internacional de Spokane y la Universidad del Estado de Washington (Washington State University).
La evaluación examinará todas las fases de desarrollo de una industria sostenible de biofuel, incluyendo producción por biomasa, cosecha, refinado, infraestructura de transporte y uso real por aeorolíneas. Esto incluirá un análisis de potenciales fuentes para biomasa autóctonas de la zona del Noroeste del Pacífico, como algas, cultivos oleaginosos como la camelina, derivados de la madera y otros.
“Migrando a una aviación energéticamente más eficiente y adoptando tecnología para seguir trayectos de vuelo más directos, Alaska Airlines ha dado un paso significativo en la minimización del impacto medioambiental de nuestros vuelos en las comunidades a las que servimos“, dijo el Presidente y CEO de Alaska Air Group, Bill Ayer. “A través de esta iniciativa, estamos trabajando con socios clave en nuestra región para explorar el desarrollo de combustibles alternativos para reactores que reduzcan nuestra huella de carbono“.
El CEO de Boeing Commercial Airplanes, Jim Albaugh, añadió que “desarrollar un suministro sostenible de combustible para aviación es ahora la prioridad tanto para asegurar la continuidad del crecimiento económico y los niveles de prosperidad de la región, como para apoyar el más alto objetivo de obtener un crecimiento neutral en carbono para la industria del 2020“.
El proceso de evaluación será dirigido por Climate Solutions, una organización sin ánimo de lucro de Olympia (Estado de Washington), que alineará los esfuerzos con los criterios de sostenibilidad desarrollados por la Mesa Redonda sobre Biocombustibles Sostenibles (Roundtable on Sustainable Biofuels). El objetivo del proyecto es identificar potenciales caminos y acciones necesarias para que la aviación con biofuel sea comercialmente viable para los operadores de la región.
Ya que las fuentes de biomasa absorven dióxido de carbono durante su crecimiento y podrían llegar a tener más contenido energético que los combustibles fósiles, su mayor eficiencia y su uso como combustible para aviación civil serían potencialmente capaces de evitar toneladas de emisiones procedentes de este sector.
Según algunas estimaciones, la aviación civil genera aproximadamente un 2% de las emisiones de carbono creadas por la actividad humana. Como consecuencia, el sector ha establecido objetivos para bajar su huella de carbono, que incluyen el uso de biofuel en los aviones una vez que sea viable.
La camelina es un cultivo de biofuel de segunda generación que ya ha experimentado pruebas exhaustivas como fuel alternativo para reactores. Boeing la consideró el año pasado una de las fuentes renovables de fuel más prometedoras que existen.
Parece que esto es lo que costará obtener combustible alternativo sostenible a partir de la tierra de forma masiva: intereses regionales desde el productor al manufacturero, a los propietarios de la infraestructura y a los consumidores finales agrupándose para lograrlo, más pronto que tarde, sentando precedente.
Fuente: Triplepundit
Imagen: Treehugger
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