Tras saltar la noticia de la falta de eficiencia de la red de distribución de agua en Cataluña y las propuestas de reabrir el debate sobre los trasvases por parte de del Partido Popular, el tema de la escasez y gestión del agua ha vuelto a tomar impulso.
Mientras el PP asegura que quiere proporcionar “agua para todos” a partir del cabal del Ebro, el candidato Duran i Lleida (CiU) pidió perdón a las comarcas del tramo final del río por haber prestado apoyo en su día al polémico Plan Hidrológico Nacional, pero ahora incluye en su programa la posibilidad de realizar trasvases desde ríos franceses como el Roine.
Mientras tanto, el agua de algunos ríos catalanes ya no llega ni al mar, y la que se dirige al área metropolitana de Barcelona, principal consumidora de agua, se pierde por el camino.
Pero no solamente se malgasta el agua en los trasvases hacia Barcelona. En otras poblaciones, como Berga, también se pierde hasta un 35% del agua canalizada.
Y mientras miles de litros se pierden irremediablemente, cuya recuperación no se lleva a cabo porque podría provocar el corte del suministro para reparar las tuberías, y las reservas en los pantanos están al 20%, desde los gobiernos autonómico y municipal se lanzan recomendaciones sobre no regar jardines y ahorro del agua.
El problema de la gestión del agua tiene ahora otro frente algo más importante que los trasvases. Antes de de hablar de trasvases y medidas anti-sequía, se deberían solucionar estos problemas, ya que la mayoría de ciudadanos pueden encontrar muy frustrante que mientras a ellos se les pide que ahorren el consumo o que defiendan los caudales frente a trasvases faraónicos, la dejadez de las administraciones que les piden eso provoca la perdida de unos preciados recursos que podrían re-aprovecharse.
No es el caso de otra localidad catalana, Viladecans, situada cerca de la desembocadura del Llobregat, donde llevan 3 años construyendo una nueva conducción de agua por todo el municipio. Al igual que en las viviendas, que tienen dos conducciones de agua, en Viladecans hay dos tuberías de agua diferentes, la de consumo humano, y la nueva red de agua no potable que se utilizará para paliar los efectos de la sequía. Ha costado 3 millones de euros y servirá para el riego de los parques y la limpieza de las calles.
Esta nueva red llega en el momento justo, y como comenta el alcalde, desgraciadamente ahora queda claro que fue un acierto construirla.
La red de agua no potable conecta con diferentes pozos municipales, dos depósitos de nueva construcción y con la depuradora de aguas residuales cercana, que está previsto que para 2010 trate el 80% de aguas residuales, que serán aptas para el riego de campos.
Esta infraestructura es la primera que se construye en Cataluña y una de las primeras en España, lo que resulta muy sorprendente, ya que estos problemas de sequía no son precisamente nuevos. Sin duda, Viladecans demuestra que las políticas de gestión del agua deberían empezar por la previsión y la construcción de redes fiables y eficientes, reparar las actuales que pierden hasta un 29% de media y, solamente luego, empezar a plantearse la opción de pensar, que no realizar, en trasvases entre cuencas hidrológicas, tanto nacionales como europeas.
Una gestión correcta pasa por mejorar la eficiencia, no por proyectos faraónicos.







