Primero fueron los productos alimenticios de cultivo orgánico, luego electrodomésticos eficientes. Tras ellos, las etiquetas “verdes” se empezaron a aplicar a coches de bajo consumo, coches con un pequeño bosque de serie, cosmética, materiales de construcción, turismo, banca, pequeños gadgets, ordenadores de de todo tipo, tamaño y también de lujo.
Pero no solamente los productos materiales pueden ser ecológicos. También las empresas.
Desde cadenas de cafeterías hasta grandes empresas de internet que intentan lavarse la cara, así como otras que empiezan su camino con el sello “eco” u otras que muestran las bondades de la tecnología eco-responsable. Hasta un sistema operativo, lo que hace funcionar un ordenador, puede ser tratado como “ecológico”.
Pero la gran marea verde que inunda continuamente todos los ámbitos económicos no se detiene aquí. Dentro de poco, ya podremos hablar de “patentes ecológicas”.
Y es que algunas de las empresas miembros del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) han decidido crear un repositorio de patentes ambientalmente responsables, y lo que es mejor aún tratándose de patentes, en regimen de dominio público.
Para el Consejo, la disponibilidad de estas patentes
animará a investigadores, empresarios y compañías de todos los tamaños y de cualquier industria a crear, aplicar y desarrollar, más allá de las necesidades de sus consumidores o productos, procesos y servicios que ayuden a proteger y respetar el medio ambiente.
La iniciativa se llamará Eco-Patent Commons y será iniciada por algunas de las empresas más grandes, como IBM (cuyas acciones se revalorizaron hasta un 24% tras conocerse la noticia), Nokia, Pitney Bowes y Sony.
Alguno de los ejemplos de estas nuevas Eco-Patentes podrían ser aquellas que incluyan novedades en el proceso de fabricación o cuya solución proporcione una “ventaja ambiental”, como un proceso de fabricación que reduzca losresiduos peligrosos, consumo de agua o energía, o una que cubra una solución de logística y reduzca el consumo de combustible.
Desde el Consejo se pinta la iniciativa como oportunidad para las compañías de diferenciarse y compartir sus innovaciones en pro de contribuir al desarrollo sostenible. El vicepresidente de Pitnew Bowes asegura que Eco-Patent Commons será
una red de trabajo efectiva para el desarrollo de nuevas tecnologías que ayuden a luchar contra el cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Así pues, bajo la bandera de “la lucha contra el cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero”, hasta las ideas se pueden catalogar de “ecológicas”.
¿Realmente todo vale para vender más con la excusa de ser “ecológico” o “sostenible”?















