Aunque el río que pasa por el pueblecito de Oinofyta, en Grecia, se tiñera de púrpura hace 10 años, y los casos de cáncer aumentaran en un 30%, a nadie se le ocurrió pensar que la causa podría estar en la contaminación del río.
Oinofyta está situado a unos 60 km al norte de Atenas, en una zona muy industrializada. El río Asopos se ha venido usando desde hace 30 años como desagüe de las industrias de la zona, lo que ha provocado una espectacular contaminación por cromo del agua, lo que hace que las aguas del río vayan cambiando aleatoriamente del negro al púrpura y se aprecien zonas con burbujeos sospechosos y un olor muy desagradable.
El cromo es una sustancia cancerígena usada como antioxidante en la producción de acero y otros productos, extremadamente tóxico incluso con el simple contacto con la piel.
En este pequeño pueblo griego nadie había avisado a los habitantes, que siguieron bebiendo agua del grifo pero que ahora no la usarán ni para lavarse los dientes.
Tras años de búsqueda de pruebas y campañas, Thanasis Panteloglou recuerda que siempre se negó la contaminación del río, y que para las autoridades lo importante era la industrialización de la zona. Al menos hasta agosto de este año, cuando se detectó, por fin, el cromo. Desde entonces se han clausurado más de 20 desagües industriales ilegales, se han impuesto multas por valor de 1.4 millones de euros a esas empresas y se han endurecido las leyes referentes a contaminación para permitir que se puedan cerrar las industrias reincidentes.
Algunas de estas empresas aseguran que sus procedimientos son correctos y que las pruebas que realizó el gobierno griego en octubre no muestran signos de cromo en el agua, aunque otras pruebas realizadas por la Asociación de Químicos han advertido que las aguas del Asopos están contaminadas, son peligrosas para la salud y que el consumo humano y doméstico debería suspenderse.
El caso ha saltado al otro lado del océano Atlántico y la misma Erin Brokovich, abogada famosa por la película que lleva su nombre y que trataba sobre el caso de contaminación también por cromo en un pequeño pueblo de California durante las décadas de los 60, 70 y 80, ha comentado el tema en su blog y planea visitar la zona.
Los habitantes de Oinofyta están más que decepcionados, irados tras descubrir las mentiras y falsedades bajo las que han estado viviendo durante estos 30 años, en los que nadie se paró a pensar que beber agua proveniente de un río de color negro, que suelta burbujas y huele increíblemente mal podría ser la explicación a las muertes por cáncer.
Fuente: Reuters















