La ONG local Fantsuam Foundation ha creado el Solo Computer, un robusto PC alimentado por energía solar, capaz de resistir el calor y el polvo de esos territorios, donde se fabricará para fomentar la economía local.
“Nuestro programa de vida sostenible está intentando crear infraestructuras tecnológicas en comunidades rurales. Comenzamos importando ordenadores de segunda mano del Reino Unido, pero se iban rompiendo porque no estaban preparados para funcionar en nuestro entorno de polvo y calor”, dice John Dada, responsable de proyectos de Fantsuam Foundation.
Solo Computer es un dispositivo robusto protegido por una carcasa de madera ecológica, procedente de bosques reforestados de la zona, que cubre la pantalla LCD y la electrónica. Se trata de un ordenador sin disco duro, lo cual reduce su consumo de electricidad a 8,5 vatios. La fuente de alimentación es una placa fotovoltaica que almacena directamente la energía sobrante en una batería.
Una placa fotovoltaica de baja potencia alimenta el aparato y una batería acumula energía. Al no llevar disco duro ni otro componente mecánico, el consumo de energía es muy bajo, de 8,5 vatios: 11 de estos ordenadores consumen lo mismo que una bombilla de 100 vatios. Dispone de un sistema inteligente para que cuando sobre energía se almacene directamente en la batería. Su peso total es de 8 kilos, incluida la placa y tiene un coste de 1.200 dólares que podrá ser financiado a comunidades mediante microcréditos.
En el uso diario del ordenador se contempla que cada persona use su propia tarjeta de memoria. En cuanto al sistema operativo, correrá sobre Linux y la fundación ya está localizando software libre en las diferentes lenguas del país. Comfort Computers, filial de la fundación, está gestionando la fabricación de los ordenadores en las zonas rurales para beneficiar dando empleo a los propios habitantes.
“No queremos que los problemas técnicos se conviertan en un problema, como sucede con los ordenadores fabricados fuera, y esta empresa ofrecerá servicio de backup y de mantenimiento”.
Fuente: El País















