Cuatro jóvenes investigadores de la Universidad del Algarve (sur de Portugal), Cristiano Soares, Friedrich Zabel, Celestino Martins y António Silva, crearon recientemente una empresa, MarSensing para comercializar su creación: una especie de grabador digital para medir la contaminación sonora submarina en el marco de la protección de ballenas, delfines y peces.
Según los investigadores, la contaminación acústica bajo el mar puede provocar en las especies marinas “ruptura de ligazones sociales, perdida temporal o permanente de la sensibilidad auditiva, mayor cansancio por tener que emplear más energía en comunicarse y localizar alimento, aumento de enfermedades y mortalidad.” Existen testimonios de ballenas avistadas fuera de sus zonas naturales que se explican como una huída del ruido producido por determinadas actividades, o pánico seguido de desorientación.
Los peces sufren también la contaminación acústica volviéndose más tensos. Un pez estresado no se alimenta ni se reproduce y esto puede llegar a afectar a toda la cadena alimentaria.
Existen varias actividades emergentes que en un futuro podrían suponer contribuciones crecientes en el ruido submarino, según alertan los investigadores. Por ejemplo, la generación off-shore de energía eléctrica (eólica y por mareas), el tráfico marítimo o la acuacultura en mar abierto.
Para conocer las consecuencias de la contaminación acústica, el prototipo portugués entra en sintonía con la Unión Europea, que aprobó una directiva en 2008 con la idea de fijar metas de calidad ambiental para 2020 relacionadas con el ruido submarino.
El hidrófono digital inventado por estos científicos es autónomo desde el punto de vista de la energía y el almacenamiento de datos. Es un producto 100% made in portugal, dicen orgullosos y la fase de construcción y pruebas termina este año.
El prototipo, que costó cerca de 1.000 euros (sin la mano de obra incluída), será introducido en el mercado en 2010 a través de venta directa al cliente, principalmente a través de la página web de la empresa MarSensing.
Organizaciones internacionales ligadas a la protección de las ballenas y delfines, así como los científicos que trabajan en el área de bio-acústica y monitorización de cetáceos pueden ser los primeros potenciales clientes para este producto.
Los ruidos submarinos provocados por explosiones durante obras marítimas, los producidos en las exploraciones petrolíferas, y también la polución sonora provocada por cargueros y petroleros en los puertos y en sus rutas perturban a los animales marinos y pueden, en los casos más graves, producirles incapacidades o incluso la muerte.
Para los delfines y ballenas, que se comunican y localizan unos a otros a través de sonidos y ecos, es crucial que nada rompa esa dimensión comunicacional. En caso de haber ruidos externos, las consecuencias para ellos son múltiples, imprevisibles y a veces nada buenas.
Fuente: Ecosfera de Publico.pt
Imagen: Nueva Zelanda por descubrir