De acuerdo a resultados científicos preliminares, los molinos generadores eléctricos instalado en mitad de campos de cultivo podrían estar haciendo algo más que producir electricidad. Efectivamente, a pesar de que los molinos no producen un movimiento adicional de aire (de hecho lo ralentizan al absorver parte de la energía del viento) crean a su alrededor una turbulencia que «podría acelerar los procesos de intercambio natural entre las plantas de cultivo y la baja atmósfera».
Esto podría estar disparando toda una serie de efectos positivos: desde mantener los cultivos más frescos y menos anegados hasta hacerlos más resistentes a plagas y conseguir que crezcan más rápido, mejorando la tasa de absorción de dióxido de carbono del aire.
Según los investigadores, su instrumento de detección láser pudo detectar una hermosa pluma de turbulencia incrementada que podía ser observada a casi 400 metros de una turbina. Sería esta turbulencia, resultante de la acción del molino, la que produciría en los cultivos todos esos efectos positivos.