El pasado mes de diciembre, el climatólogo británico Phil Jones decidió dejar el cargo de director de la Unidad de Investigación Climática (CRI- Climatic Research Unit) de Anglia Oriental a causa del escándalo sobre el contenido de unos e-mails internos obtenidos y publicados por unos hackers, que revelaban una posible manipulación de datos para exagerar el efecto humano sobre el cambio climático: al caso se le llamó el Climategate.
Varios años de correspondencia y documetos fueron divulgados a través de Internet aquel 20 de noviembre de 2009. Ante la evidencia de que Phil Jones y otros climatólogos habían manipulado informacion y/o intentado evitar su difusión desde el prestigioso centro, se abrió una investigación parlamentaria que ha concluído ahora.
La comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes encargada de la investigación, la declaró ayer cerrada tras no encontrar pruebas de que Phil Jones u cualquier otro trabajador del CRI hayan manipulado datos para respaldar sus teorías sobre la responsabilidad de la acción humana en el cambio climático.
Eso sí, la comisión reprendió la cultura de reserva que practicaba el centro al negarse a trasmitir datos a quienes los pedían, e instó a los científicos a ser más transparentes mediante la publicación de datos sin procesar y detalles sobre la manera en que llevan a cabo su trabajo.
“Los gobiernos gastan billones de libras en atenuar el calentamiento global y la calidad de la ciencia debe ser irreprochable“, declaró el presidente de la comisión.
Al mismo tiempo, un grupo de científicos de varios países dirigido por la Royal Society, realizó un informe sobre los aspectos en los que se centra la investigación de la CRI: la interpretación de la evolución de los anillos de los árboles y su evolución con el clima y los estudios de temperatura a nivel mundial y la reconstrucción de siglos.
Este informe también concluye que no hay pruebas de que hubiera mala práctica científica, aunque sí considera que “los métodos utilizados puede que no fueran los más adecuados“, que es “muy sorprendente” que hubiera tan pocos estadísticos en la unidad de investigación, así como que esta era muy pequeña.
En su opinión, “los pecados de la CRI son más por omisión que por comisión“, pero sí admiten un punto de subjetividad sobre la metodología de los científicos para reconstruir la temperatura mundial, ya que no existen registros de muchas partes del mundo.
Fuentes: AFP, El País
Imagen: NewsBusters