Dopping arborícola
Sobre los procesos de geoingeniería, quizá los más conocidos son aquellos dedicados a fertilizar océanos para lograr un aumento del fitopláncton y así conseguir una mayor absorción de CO2 de la atmósfera. Unos nuevos descubrimientos podrían trasladar esa fertilización a gran escala a tierra firme.
Scott Ollinger, de la Universidad de New Hampshire, y su grupo de investigación han medido las concentraciones de nitrógeno en las copas de los árboles, de entre 15 y 500 años, en 181 puntos elegidos en todos los Estados Unidos.
El equipo comparó estos datos con los de las mediciones de luz solar reflejada por diferentes superficies, y los datos de la cantidad de CO2 que absorben los bosques.
El principal descubrimiento es que la concentración de nitrógeno en las copas de los bosques es un buen indicador de su capacidad de absorción, y que los bosques con un nivel alto de nitrógeno reflejan una mayor cantidad de radiaciones solares. Una implicación simple es que, fertilizando los árboles con nitrógeno, o simplemente plantando árboles que tengan un nivel alto de forma natural, puede ser de ayuda para compensar el cambio climático.
Aunque ésto sea teóricamente posible, Ollinger advierte que se necesita aún más investigacion antes de empezar a rociar los bosques con fertilizantes. El nitrógeno podría actuar como una especie de interruptor, cambiando la estructura y las propiedades de las células de las hojas, que aumentarían su función de “espejo”.
Por otro lado, el aumento del nitrógeno en el medio ambiente podría llevar a la contaminación de suelos y acuíferos por nitratos, o a la emisión de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero, por parte del suelo.
Las espécies de árboles con una alta capacidad de nitrógeno tienden a necesitar mucha más agua, por lo que fertilizar artificialmente los árboles podría llevar al secado de acuíferos.
Por otro lado, Federico Magnani de la Universidad de Bologna en Italia, asegura que estimular los árboles con nitrógeno se lleva haciendo desde hace más de un siglo, ya que la contaminación por nitrógeno proveniente de los coches y los fertilizantes agrícolas, entre otros factores, hace que los árboles ya absorban más dióxido de carbono.
Resulta crucial que se entienda completamente cuales pueden ser los efectos, positivos y negativos, para crear las políticas medioambientales para el próximo siglo.
Fuente: New Scientist