Se acabó la sequía en Barcelona
El sistema Ter-Llobregat, cuyos pantanos abastecen a la populosa área de Barcelona (España), volverá en breve a la normalidad hídrica. Lo anunció ayer el conseller de Medi Ambient, Francesc Baltasar, en una visita a la planta potabilizadora de Abrera (Baix Llobregat). Las cuantiosas lluvias de hace unas semanas y las copiosas reservas de agua en forma de nieve que se almacenan en el Pirineo convierten el estado de excepcionalidad 1, en que se encuentra aún hoy el sistema Ter-Llobregat, en una paradoja.
Con todo, no ha sido hasta que los cinco embalses de este sistema han sumado más del 70% de las reservas, es decir, cuando el descenso hasta cotas preocupantes se ha hecho casi imposible a corto y medio plazo, que el Govern no ha decidido tirarse a la piscina. Pero este discurso tiene una excepción: la cuenca del río Muga –a la que pertenece el Alt Empordà–, donde el pantano de la Boadella se mantiene apenas en el 23% de su capacidad, es decir, unas reservas de 14 hectómetros cúbicos.
El consejo de administración de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) pedirá el próximo jueves que, según el decreto de sequía aún vigente, anule la excepcionalidad y restituya la situación de normalidad. La petición formal será recogida y aprobada por el Govern presumiblemente antes de que finalice el mes de noviembre.
El grado de excepcionalidad 1, si bien apenas tiene incidencia en el consumo doméstico, sí afecta, por ejemplo, a las fuentes ornamentales. De hecho, como ya publicó EL PERIÓDICO el 30 de agosto, mientras los embalses contaban con unas reservas del 66% –por el 72% actual–, las fuentes públicas se mantenían cerradas y, en algunos casos, como en el del lago de la Espanya Industrial, en proceso de degradación. Asimismo, la excepcionalidad afecta a los caudales destinados al riego.
Uno de los motivos por los que el Departament de Medi Ambient se ha mostrado reacio a suspender el estado de excepcionalidad es el temor a que, con los pantanos a rebosar y sin medidas coercitivas, el ahorro en el consumo registrado en el último año –que alcanzó cotas históricas– se relaje y decaiga. Así, no ha sido hasta que se ha confirmado que el otoño del 2008, a diferencia del del 2007, no ha sido seco, sino todo lo contrario, y que las reservas no solo no han bajado, sino que han repuntado, que la conselleria ha respirado tranquila.
Además, en todo el Pirineo catalán existen 436,4 hectómetros de agua en forma de nieve, más de la mitad de ellos en la cuenca del Noguera Pallaresa (258 hectómetros cúbicos), según informa María Jesús Ibáñez.
En cuanto a la excepcionalidad 2, la que se mantendrá en el Alt Empordà, la medida más llamativa es la prohibición de rellenar piscinas privadas e, incluso, de regar los jardines. Precisamente, en el caso del riego agrícola, el Departamento d’Agricultura ha abierto una línea de crédito para los productores de cereales catalanes afectados por la sequía de la primavera pasada, que causó unas pérdidas aproximadas de 103,4 millones de euros.
Fuente: El Periódico