El etanol no amenaza la Amazónia
La secretaria del Medio Ambiente de Amazonas del Brasil, Nadia D’Ávila Ferreira, señaló que el auge del alcohol carburante no afecta ni llega a la importante reserva natural, como han denunciado algunas ONG.
Esa actividad productiva no cabe en la Amazonía, pues partiendo desde el punto de vista económico hay más fuentes de renta con otros proyectos de reforestación diferentes al pasto para el ganado pecuario y a cultivos como la caña de azúcar.
La funcionaria, que participa en un foro sobre ’sostenibilidad y prensa’ realizado en Manaos, comparte la posición de los defensores de la producción de etanol.
Estos argumentan que la tierra de otras regiones, como el estado de Sao Paulo, ofrece mejores condiciones desde el punto de vista técnico para los cultivos de caña de azúcar.
Frente a la acusación de que la expansión de la industria del etanol podría poner en peligro a los alimentos básicos, el gremio del sector, representando por la patronal Única, afirma que en su máximo nivel la producción comprometerá el uno por ciento de las tierras disponibles para cultivos en el país.
El Gobierno brasileño defiende a capa y espada el etanol de caña de azúcar, del cual es el mayor productor y exportador mundial, razón por la cual convocó una conferencia internacional sobre el “combustible verde”, que se celebrará del 17 al 21 de este mes en Sao Paulo.
En Brasil es obligatorio que la gasolina convencional sea mezclada con un 25 por ciento de etanol, mientras que al diesel fósil se le agrega un tres por ciento de biodiesel producido a partir de oleaginosas.
Además, la mayoría de los automóviles fabricados en la actualidad en el país está dotada con la tecnología “flex”, que permite la combustión con gasolina, etanol o la mezcla de ambos.
Para la secretaria regional del Amazonas, los retos de esa región se centran en la continuidad de programas que buscan preservar la selva y reducir la deforestación de la misma.
El “Bolsa floresta”, programa que incentiva a las comunidades indígenas a proteger el entorno en que viven con un auxilio financiero de 50 reales mensuales (unos 25 dólares) y proyectos de infraestructura y educación han ayudado a reducir los índices de deforestación.
Tenemos una ley pionera en Brasil para aprovechar el 50 por ciento de las reservas de los créditos de carbono del país y nuestro propósito es incentivar programas sustentables para vender esos créditos a países que requieren reducir su emisión de gases según el Protocolo de Kioto.
Fuente: Biodiesel Spain