Un alarmismo incómodo
En la polémica y cuestionada película “Una verdad incómoda”, Al Gore aseguraba que el nivel del mar subiría unos seis metros debido al deshielo de los polos. Otros documentales y campañas han mostrado los posibles efectos de este presunto deshielo, provocando incluso que Greenpeace sea llevada a juicio por el libro publicado que presentaba parte del litoral español hundido bajo las aguas del Mediterráneo.
Mientras algunas de las predicciones más presentes en los medios hablan de una subida de entre dos y cuatro metros dentro de 98 años, un estudio publicado en Science concluye que lo más posible es que el nivel aumente, pero hasta un máximo de 2 metros.
Las estimaciones del aumento del nivel del mar resultan confusas, ya que existe una gran cantidad de incertidumbre causada por la falta de datos, por ejemplo en el comportamiento en el pasado de las placas de hielo en los polos para poder predecir como pueden reaccionar a un calentamiento, la falta de datos de satelite a largo plazo para separar los efectos de las acciones realizadas por el ser humano de las provocadas por la naturaleza o un registro preciso y exacto de qué lugares, por ejemplo en la Antártida, se han producido aumentos de la temperatura en fechas exactas.
Los profesores Tad Pfeffer, de la Universidad de Colorado, Joel Harper de la Universidad de Montana y Shad O’Neel del Instituto Oceanográfico Scripps han llegado a estas conclusiones tras estudiar el el hielo y agua que se han separado de ambos mantos polares.
Simplemente no conocemos lo suficiente la física de las dinámicas del hielo para poder hacer predicciones fiables.
Al contrario que estudios similares en el pasado, que añadían de forma individual las cantidades de hielo y agua desprendidos de los polos y glaciares, en este estudio se ha calculado primero la cantidad necesaria de ambos elementos, hielo y agua, para que el nivel del mar subiera 2 metros. Luego se ha calculado la velocidad a la quedeberían moverse o desaparecer estas capas de hielo para aportar la cantidad requerida.
El resultado ha sido que, para que hubiera un aumento de dos metros para el año 2100 la velocidad del deshielo debería ser increíblemente más rápida de lo que se está reportando últimamente. Por lo que se desprende que si el ritmo de deshielo actual se mantiene, ni con 100 años podría producirse un aumento de solamente dos metros. Para que pasara eso, los glaciares del polo norte deberían moverse hacia las zonas dedes-congelación en los fiordos a un ritmo de unos 45 kilómetros anuales y mantener esa velocidad hasta el fin de este siglo.
Por esta razón, el Profesot Pfeffer y los co-autores del estudio aseguran que las proyecciones actuales de la subida de los niveles del mar deberían actualizarse e incluir datos mucho más realistas sobre los ratios de rotura, calentamiento y deshielo de los glaciares de los polos.
Aunque estos ratios inflados que a menudo comentan ciertos sectores “ecologistas” no están completamente fuera de lugar, el estudio recomienda que no deberían tomarse como base para desarrollar ningún trabajo.
Aún así, una subida de dos metros podría provocar gran cantidad de desastres, aunque aún quedarían 98 años para encontrar una solución y preguntarse si de verdad deberíamos incomodarnos por según que afirmaciones…
Fuente: Telegraph
La verdad es que me h sorprendido este artículo porque destila mucho desconocimiento d e las dinámicas marinas. En primer lugar no tiene en cuenta que el mayor aumento del nivel del mar es derivado del cambio de densidad resultamte del aumneto de la temperatura de las aguas marinas; el aumento del nivel del mar no es lineal, puede ser mucho más alto que la media en algunos sitios y mucho menor en otro, por tanto es absurdo achacar alarmismo a los ecologistas; tampoco la subbida es uniforme: en días d temporal el mar puede literalmente barrer una zona costera para luego volver a un nivel más bajo y asi sucesivamente.
Me parece que es bastante más inteligente aceptar la necesidad de políticas preventivas que acusar a nadie de catastrofismo, que es lo que hacen los negacionistas.