Tras el triste rifi-rafe sobre si el ministro de industria debería llevar corbata o no, parece ser que “la moda” de quitarse la corbata ha llegado ni mas ni menos que a la ONU, que ha recomendado a sus empleados y al cuerpo diplomático que dejen en el armario la ropa tradicional de su oficio y usen una indumentaria informal que se adapte mejor al nuevo plan de ahorro energético que se implementará en la sede de la organización.
Aún así, la moda no la implantó Sebastián, ni mucho menos. En 2005, el gobierno japonés lanzó una campaña para que los trabajadores de oficinas vistieran arreglados pero informales, dejando corbatas y chaquetas e casa, y así ahorrar en energía para aires acondicionados.
La iniciativa denominada ‘Cool UN’ (’Una ONU fresca’) prevé subir en agosto el termostato del aire acondicionado en la emblemática sede de la secretaría de la ONU de 22,2 a 25 grados centígrados y de 21,1 a 23,9 grados centígrados en el anexo que alberga las salas de conferencias de la organización, anunciaron sus responsables.
En consecuencia, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, autorizó a que se flexibilice el código de vestuario para que los cerca de 5.000 empleados puedan adaptarse al aumento de la temperatura ambiente.
Michael Adlerstein, responsable del proyecto de modernización de la sede de la ONU siguió el ejemplo escogiendo para la ocasión una camisa blanca y un pantalón caqui, en lugar del tradicional traje oscuro y corbata que suele lucir el reconocido arquitecto neoyorquino.
La ONU calcula que la disminución del consumo de aire acondicionado permitirá reducir en unos 100.000 dólares la factura energética del edificio y evitar la emisión de 300 toneladas de dióxido de carbono, el gas que se considera el principal responsable del cambio climático.
Adlerstein indicó que si la iniciativa arroja buenos resultados, su duración podría extenderse más allá de agosto e incluso aplicarse en los fríos meses de invierno, aunque en ese caso la recomendación sería vestir prendas que conserven el calor corporal.
La ONU recordó en un comunicado que los asistentes a la conferencia internacional sobre cambio climático celebrada el pasado verano en la calurosa isla indonesia de Bali ya acordaron adoptar una indumentaria más adecuada al clima tropical.
El nuevo plan de ahorro forma parte del proyecto de remodelación de la sede de la ONU valorado en 1.900 millones de dólares, que pretende convertir el edificio conocido como el ‘Palacio de Cristal’ en un modelo de modernidad y sensibilidad ecológica.
El inmueble solo ha sido sometido a reparaciones generales desde su inauguración hace medio siglo, pero nunca a una remodelación completa.
Las goteras se han convertido en algo común en el edificio, cuya estructura contiene amianto (mineral considero cancerígeno), carece de un sistema moderno de riego contra incendios y la potencia de la calefacción y el aire acondicionado es insuficiente.
Lo que más sorprende de todo es que por doquier se lanzan campañas de concienciación sobre la temperatura que deben marcar los termostatos, pero que en la mismísima ONU, el corazón del Panel Internacional contra el Cambio Climático (IPCC) que asegura que el cambio climático es culpa de las acciones del ser humano, en especial por el despilfarro energético y el uso de combustibles fósiles, tengan sus termostatos a 22 grados en 2008.
Quizá un poco menos de “diplomacia”, acuerdos y grandes cumbres, por muy cómodos y informales que se vistan los conferenciantes, y un poco más de “sentido común” por parte de estos organismos ayudaría a que la ciudadanía de a pie se “tomara en serio el tema”. Y es que hay que practicar con el ejemplo, y eso debería incluir en primer lugar a los mismos organismos implicados.
Fuente: El Mundo







