Senegal encuentra problemas en desarrollo de proyecto de energía solar
A pesar de la ayuda financiera de España y Japón, una pobre planificación, mantenimiento y apoyo técnico son algunos de los factores que amenazan un ambicioso esfuerzo para electrificar el lejano Delta de Sine-Saloum, en Senegal, usando energía solar.
“El problema se ha convertido en un círculo vicioso”, señaló un técnico, solicitando el anonimato, de la compañía responsable del mantenimiento de los sistemas solares para 10.000 hogares individuales.
“No tenemos la capacidad o los fondos necesarios para cambiar todas las baterías viejas y mantener todos los componentes en buen funcionamiento. Si no podemos seguir con el mantenimiento, los sistemas se volverán cada vez menos eficaces y los usuarios pagarán las tarifas de las que dependemos sólo para mantener los sistemas originales”.
Actualmente, solo el 30% de los propietarios con sistemas solares están pagando.
Muchos residentes de la zona declaran que la tarifa era demasiado alta. “Aquí estamos apenas subsistiendo con pescado y mijo”, declaró una mujer con seis niños. “Es demasiado pedirnos que paguemos”.
Los gobiernos de Japón y España concedieron ayudas y préstamos al gobierno senegalés desde el año 2000 para lo que pensaron se convertiría en un medio de bajo coste y respetuoso con el medioambiente de proporcionar electricidad a las lejanas islas y ensenadas del delta, un área difícil de conectar con la red eléctrica nacional.
Los sistemas solares individuales y comunes han aportado energía a más de 17.000 personas en Sine-Saloum, al sur de Dakar cerca de la frontera con Gambia. El proyecto es el mayor de su clase en Senegal y los expertos señalan que los donantes están observándolo de cerca para comprobar si la energía solar puede ser un medio práctico de electrificar otras áreas rurales.
“El resultado del proyecto Sine-Saloum es tremendamente importante” declaró a ‘IRIN’ Bob Freling, director ejecutivo de “Solar Electric Light Fund“, una organización no gubernamental que trabaja en áreas rurales de África. “Si proyectos como éste experimentan problemas de sostenibilidad, habrá repercusiones negativas para muchos participantes industriales”.
“Acabaremos con una innecesaria falta de confianza en la solución más sólida y viable para la electrificación rural”.
Los críticos con la energía solar la consideran cara y poco fiable, especialmente cuando el cielo está cubierto de nubes. Pero otros expertos señalan que los avances tecnológicos de la última década han hecho que las células solares sean menos caras y más eficaces. “Las tecnologías de la energía solar han madurado”, señaló Freling, “ahora son más fiables y siempre han sido más eficaces energéticamente que el diesel”.
Las personas en el delta que recibieron inicialmente la energía solar también la consideraron como la mejor y la única solución energética. “Estos sistemas son de gran ayuda cuando funcionan. Proporcionan luz, televisión y radio”, declaró Abdou Diouf, el jefe de Mar Lodj, la aldea donde se instalaron inicialmente 100 sistemas en 2000.
Siete molinos asistidos por energía solar fueron instalados en la aldea en 2003 y todavía funcionan. “Los molinos nos ayudan a hacer nuestro trabajo rápidamente. Podemos hacer más dinero así”, comenta Mamadou Tidian, un residente de Mar Lodj.
La energía solar proporciona también iluminación para los colegios, centros sanitarios y hogares y ha aumentado el número de turistas que visitan los centros hoteleros del área, según los habitantes locales.
Sin embargo, los habitantes ven también que los sistemas no son duraderos. “Los sistemas solares originales instalados en 2000 están empezando ahora a fallar”, declara Diouf, “y temo que con los nuevos pase pronto lo mismo”.
Los sistemas solares individuales cuestan cerca de 500 dólares cada uno. Consisten en un panel instalado en los tejados metálicos o de paja de las casas, más los cables y una batería para almacenar la energía. “Esto supone un coste en el momento y después el mantenimiento es fácil”, comenta Freling.
Sin embargo, aunque el mantenimiento es fácil, no está muy presente en el delta y se ha convertido en un gran problema. No se cambian los componentes ni las baterías, reduciendo la capacidad de los sistemas de almacenar electricidad.
Freling señaló que había que formar a los técnicos locales. “Desgraciadamente, las compañías que instalan los sistemas no se centran siempre en la formación local. La sostenibilidad depende en el interés que se ponga en formar a la comunidad local”.
Un 85% de los siete millones de personas que viven en las áreas rurales de Senegal carecen de electricidad. Más de 500 millones de personas en el África subsahariana carecen de energía eléctrica, según el Banco Mundial.
Fuente: Afrol News
No se si en el 99 o ya en el siglo XXI andaba yo por Barquillo mirando trastos electronicos y entró un presunto cooperante a preguntar por paneles solares, y explicandonos que los iban a usar para un sistema de bombeo de agua en algun lugar de Africa. Cuando le pregunté que como lo iban a reparar, resultó que ni se le habia pasado por la cabeza.