La última creación de James Cameron, Avatar, proyectada además en 3D, no deja indiferente a nadie. Mientras avanza a pasos agigantados en su carrera por superar el record de Titanic, recibe todo tipo de críticas. Ecologista, espiritualista-new age y racista son algunos de los adjetivos que se le aplican.
Evo Morales, fue por tercera vez en su vida al cine (la primera fue para ver Rey Pelé, la segunda para ver Evo Pueblo), con su hija de 15 años, para ver la película de la temporada, una versión actualizada de el buen salvaje, en la forma de una raza de seres estilizados y azules que viven en profunda (com)unión con la naturaleza y que tratan de defender su patrimonio natural de las ansías extractivas de los terráqueos.
El presidente boliviano reconoció en la cinta “una profunda muestra de la resistencia al capitalismo y la lucha por la defensa por la naturaleza“, así como “una consonancia con su lucha por la protección del medio ambiente“.
En el Vaticano sin embargo, no gustó. L’Osservatore Romano dedicó tres artículos en su edición de fin de semana a la película, de la que criticó el “sentimentalismo, panteísmo y espiritualismo ecológico“.
El primer artículo viene a decir que el paralelismo con las matanzas de los blancos sobre las poblaciones nativas americanas que hace la cinta de Cameron, queda en “una parábola antiimperialista y antimilitarista fácil, apenas esbozada, que no tiene la misma mordiente de otras películas que buscan mostrar estos aspectos“, “una aproximación blanda, que se cuenta sin profundizar y termina por caer en el sentimentalismo“.
En cuanto a su ecologismo, L’Osservatore opina que “se empantana de un espiritualismo ligado al culto de la naturaleza que le hace guiños a una de las tantas modas del tiempo. La misma identificación de los destructores con los invasores y de los ambientalistas con los indígenas aparece luego como una simplificación que menosprecia el ámbito del problema“.
El segundo artículo plantea el temor de que la película alimente la tendencia del espiritualismo ecológico hoy de moda, y que se acabe convirtiendo en un culto alternativo.
El tercero, publicado por Mondo e Missione, considera que la cinta hace “una apología del panteísmo, una fe que hace a Dios igual a la naturaleza, y llama a la humanidad a una comunión religiosa con el mundo natural“.
La tercera crítica, puede parecer la más radical pero seguramente esconda la idea más acertada. Esta vez la respuesta viene de la red, en forma de post, vídeos y mensajes en foros, principalmente en Estados Unidos, que consideran que la película es racista.
La tesis viene, por ejemplo, del hecho de que es el héroe blanco el que salva a esos seres azules, que curiosamente son todos interpretados por actores no blancos.
Este grupo considera la historia una fantasía sobre la raza, contada desde el punto de vista de gente blanca y que refuerza la fábula del Mesías blanco. Jesse Washington, escritor y editor de AP especializado en temas de raza, sostiene además que el filme también es una metáfora explícita de cómo los colonos europeos en Estados Unidos masacraron a los indios.
Para rematar, resulta que Avatar presenta sospechosas similitudes con una serie rusa de novelas de los 60 escrita por Arkady y Boris Strugatsky, desconocidos al parecer en todo el mundo… salvo en Rusia claro, donde a los espectadores la historia les sonaba demasiado familiar. Los Comunistas de San Petersburgo (ya conocidos por su carácter) han exigido la detención de Cameron por plagio, y denuncian además, que los personajes azules asustan a los niños.
Fuentes: El Patagónico, Directorio Católico, Nacion.com
Imagen: Essence.com


Qué sería del cine sin los buenos y los malos. Recuerda a tantas películas… que ya me sorprende que nadie haya aprovechado para propocionar un argumento más contra la propiedad intelectual….